De cabezadas y de corbatas

Las cabezadas de un libro son como la corbata de un vestido: una frivolidad para destacarse el que la lleva. Son como el broche de la encuadernación y reflejan el gusto y pericia de su artífice. Pasaremos revista de su estilos y aspecto, como si fuera el “Lecturas”, e iremos más allá: ¿para qué se sirven? y ¿por qué las encoladas suelen recibir menos mimos por parte de los restauradores? ¿Debemos remplazarlas o restaurarlas?
Los menos entendidos os las miraréis con otros ojos a partir de ahora, porque -como las corbatas- las hay ¡para todos los gustos! Sigue leyendo