De cabezadas y de corbatas

Las cabezadas de un libro son como la corbata de un vestido: una frivolidad para destacarse el que la lleva. Son como el broche de la encuadernación y reflejan el gusto y pericia de su artífice. Pasaremos revista de su estilos y aspecto, como si fuera el “Lecturas”, e iremos más allá: ¿para qué se sirven? y ¿por qué las encoladas suelen recibir menos mimos por parte de los restauradores? ¿Debemos remplazarlas o restaurarlas?
Los menos entendidos os las miraréis con otros ojos a partir de ahora, porque -como las corbatas- las hay ¡para todos los gustos! Sigue leyendo

El restaurador que desplastifique una carta plastificada, buen desplastificador será!

El manuscrito está plastificado… ¿quien lo desplastificará? El restaurador que lo desplastifique, buen desplastificador (de papel) será!
Tenemos una historia personal, un manuscrito histórico, una laminadora enloquecida y un desenlace. Hablamos de polímeros sintéticos, tipos de laminaciones y encapsulados. Todo ello salteado con PFTE, PE, TFA, HFIP, DMSO, PET… pim, pam ¡y PUM!… Un cóctel explosivo, pero irresistible. Sigue leyendo

¡Este documento se auto-destruirá en 30 segundos!

O de cómo quitar el celo, sin quitarlo, sino todo lo contrario Hemos hablado de bibliópatas, de malos usos y de cómo erradicar sus efectos… Pero ¿qué pasa cuando es la misma obra la causante de su degradación? No es un … Sigue leyendo