Sueño de una noche de confinamiento, restaurando documentos

Esto del confinamiento es algo así como parar toda actividad, y es exactamente esto lo que he hecho, un stop-motion (“detener movimiento”), pero sobre restauración de papel ¡claro!
El video muestra el proceso completo de restauración de un documento. Sigue leyendo

Papeles (impregnados) en el balcón, el martes 21 a las 11h ¡en directo y en abierto!

Conferencia sobre la restauración de papeles vegetales impregnados y lanzamiento en primicia del vídeo sobre una restauración de gran formato. El martes 21 de abril a las 11h, en el canal de YouTube de la Universidad de Granada: UGRmedia Sigue leyendo

Restauración de los bocetos Sorolla con técnicas orientales: Menos es (lo) más!

Los bocetos de Sorolla representan la espontaneidad, la genialidad y la fase creativa en estado puro. Su restauración comparte con ellos esta esencialidad, este carácter de lo mínimo necesario con un efecto total. Su restauración se ha llevado a cabo al estilo Sōkō, o japonés, con técnicas y herramientas orientales como el karibari, washi, hake, noribake y demás. Tendrás que leer la entrada si quieres saber cómo. Sigue leyendo

Libros de coro, y mucho más, en la Biblioteca Nacional

De la mano de Luís Crespo y Arsenio Sánchez, restauradores en la Biblioteca Nacional, nos adentramos en el fascinante mundo del libro: miniaturas iluminadas, libros de coro, manuscritos…
Recursos tecnológicos punteros, tradición milenaria, y sobretodo su experiencia y buen criterio permiten la recuperación de estas joyas bibliográficas expuestas ahora en la Biblioteca Nacional. Sigue leyendo

Máquina limpia-libros y nuevos métodos de restauración de encuadernaciones en piel

Desde la máquina de lavar libros a nuevas metodologías para la restauración de encuadernaciones en piel, las visitas a Domènec del taller de restauración de la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, ¡son siempre una gozada! Sigue leyendo

Los “papelitos ADLAN” y el tacto

Los restauradores somos raritos, nos emocionamos con papeles destrozados que pongan a prueba nuestra pericia. Cuando nos ponemos vacilones, lo que más nos gusta restaurar son objetos que parecen irrecuperables, de esos que nos dejan frente al cliente como super-héroes del papel: “¡Dios mío! Con lo sucio y arrugado que estaba… Pero si estaba hecho trizas… ¡¡¡Parece imposible!!!”.
O también piezas muy raras: aquellas que tienen unas características especiales que nos hacen buscar técnicas y tratamientos alternativos… ¡que son una pesadilla! Pero que al final, superada la prueba, nos dan el gran premio de un nuevo aprendizaje. Sigue leyendo