No hay solución gordiana para el sufrido restaurador

Guillotinar, o no guillotinar ¿Es esa la cuestión?
El restaurador de libros lidia con consideraciones éticas de primer orden: a veces por los deseos del cliente, y mayoritariamente para encontrar un equilibro entre preservación y funcionalidad. Además esperamos que el resultado sea agradable: que no se vea muy nuevo, ni muy ajado; preservándolo todo… ¿sin que se rompa al tocarlo?
Encontrar una solución salomónica que satisfaga todos los requisitos roza lo imposible.
Y es que el restaurador no es de los que cortaría el nudo gordiano, más bien se empeñaría en deshacerlo aun admitiendo que esto lleva ¡toda un vida de sufrimientos! Sigue leyendo

Libro cerrado con llave, lo que encierra no se sabe

“San Cucufato, San Cucufato, con este pañuelo los huevos te ato, y hasta que la llave no aparezca ¡no te los desato!”
Per a restaurar ciertos manuscritos, una tiene que encomendarse a cuántos más santos, mejor. Y este es uno, pues encerraba bajo llave los secretos más codiciados de la industria constructora barcelonesa del s.XVIII.
En la entrada desvelamos misterios, abrimos cerraduras y restauramos la estructura renacentista, o tardo-gótica, de este manuscrito encuadernado en piel entera, propiedad del Colegio de Arquitectos de Cataluña (CoAC). Sigue leyendo

De cabezadas y de corbatas

Las cabezadas de un libro son como la corbata de un vestido: una frivolidad para destacarse el que la lleva. Son como el broche de la encuadernación y reflejan el gusto y pericia de su artífice. Pasaremos revista de su estilos y aspecto, como si fuera el “Lecturas”, e iremos más allá: ¿para qué se sirven? y ¿por qué las encoladas suelen recibir menos mimos por parte de los restauradores? ¿Debemos remplazarlas o restaurarlas?
Los menos entendidos os las miraréis con otros ojos a partir de ahora, porque -como las corbatas- las hay ¡para todos los gustos! Sigue leyendo

Lo que el viento se llevó

No me gusta tener libros sobre la guerra pero reconozco que este en terciopelo es especialmente bello. Expongo la restauración de este libro por los quebraderos de cabeza que me ha dado en cuanto a la resolución de las partes perdidas, las incrustaciones en madera. Sigue leyendo